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Qué nos hace felices

20-12-2016
Qué nos hace felices

Se han publicado miles de estudios sobre la felicidad. Y aunque los resultados no cambian tanto, a pesar de las diferencias culturales, temporales y de nivel de vida, por fin he encontrado uno, que me lo creo a pies puntillas. La razón de creérmelo no tiene que ver con los resultados que, al menos para mí, fueron una buena sorpresa, sino la forma de lograr las respuestas.El sistema tradicional, pregunta mediante preguntas más o menos directas, qué es lo que hace feliz o desgraciado a un grupo más o menos amplio de personas. Y ahí está el problema, en lo malos que somos prediciendo cómo nos hará de felices algo que nos pase en nuestra vida. Y cómo muestra otra estadística: en el 75/80% de los casos, los niveles de felicidad de las personas que han sufrido una paraplejia o que les ha tocado la lotería, vuelven en menos de 2 años, a los niveles previos al acontecimiento. Es decir, que la mayoría creemos que la lotería nos va a hacer muy felices o que ser parapléjicos nos hará muy desgraciados, cuando en realidad, al cabo de un tiempo, nuestros niveles de felicidad retornan a donde siempre habían estado. La capacidad de adaptación del ser humano a las cosas que nos pasan (sean estas positivas o  negativas) es enorme. Por el contrario, esta vez para hacer su estudio, el psicólogo de Harvard Daniel Gilbert, utilizó una aplicación de teléfono móvil que preguntaba periódicamente a 5.000 personas de 83 países cómo se sentían, qué estaban haciendo y si estaban pensando en otra cosa diferente a la que estaban haciendo. Es decir, que en lugar de preguntar qué es lo que creemos que nos hace felices, te pregunta que estás haciendo ahora mismo y cómo de feliz estas siendo mientras lo haces (por ej. dando una nota del 0 al 10 en el grado de felicidad que sientes).La primera conclusión del estudio es que “la mente errante”, es decir, estar pensando en otra cosa diferente a lo que estamos en ese momento haciendo, nos baja el nivel de felicidad. Cómo prueba viviente, se me ocurre que los reyes del ahora, los niños, son los grupos humanos más felices. Los niños viven lo que están viviendo, sin tener la mente en el pasado o en el hipotético futuro, como nos ocurre tantas veces a los adultos.Pero además de estar presentes, ¿Qué nos hace felices según este estudio?. Las actividades cotidianas que más felicidad nos dan son (y por este orden):

1.      practicar sexo

2.      hacer ejercicio

3.      escuchar música

4.      charlar

La que más, con mucha diferencia de la segunda, es practicar sexo.

Y por último algo que también sabemos a nivel experiencial pero que nos resistimos a aceptar a nivel racional: las experiencias nos hacen mucho más felices que comprar cosas.

Ser felices es cómo hacer dieta, sabemos que es lo que tenemos que hacer para lograrlo, solo nos queda, el estar dispuesto a hacerlo y ponernos en marcha.

Se han publicado miles de estudios sobre la felicidad. Y aunque los resultados no cambian tanto, a pesar de las diferencias culturales, temporales y de nivel de vida, por fin he encontrado uno, que me lo creo a pies puntillas. La razón de creérmelo no tiene que ver con los resultados que, al menos para mí, fueron una buena sorpresa, sino la forma de lograr las respuestas.El sistema tradicional, pregunta mediante preguntas más o menos directas, qué es lo que hace feliz o desgraciado a un grupo más o menos amplio de personas. Y ahí está el problema, en lo malos que somos prediciendo cómo nos hará de felices algo que nos pase en nuestra vida. Y cómo muestra otra estadística: en el 75/80% de los casos, los niveles de felicidad de las personas que han sufrido una paraplejia o que les ha tocado la lotería, vuelven en menos de 2 años, a los niveles previos al acontecimiento. Es decir, que la mayoría creemos que la lotería nos va a hacer muy felices o que ser parapléjicos nos hará muy desgraciados, cuando en realidad, al cabo de un tiempo, nuestros niveles de felicidad retornan a donde siempre habían estado. La capacidad de adaptación del ser humano a las cosas que nos pasan (sean estas positivas o  negativas) es enorme. Por el contrario, esta vez para hacer su estudio, el psicólogo de Harvard Daniel Gilbert, utilizó una aplicación de teléfono móvil que preguntaba periódicamente a 5.000 personas de 83 países cómo se sentían, qué estaban haciendo y si estaban pensando en otra cosa diferente a la que estaban haciendo. Es decir, que en lugar de preguntar qué es lo que creemos que nos hace felices, te pregunta que estás haciendo ahora mismo y cómo de feliz estas siendo mientras lo haces (por ej. dando una nota del 0 al 10 en el grado de felicidad que sientes).La primera conclusión del estudio es que “la mente errante”, es decir, estar pensando en otra cosa diferente a lo que estamos en ese momento haciendo, nos baja el nivel de felicidad. Cómo prueba viviente, se me ocurre que los reyes del ahora, los niños, son los grupos humanos más felices. Los niños viven lo que están viviendo, sin tener la mente en el pasado o en el hipotético futuro, como nos ocurre tantas veces a los adultos.Pero además de estar presentes, ¿Qué nos hace felices según este estudio?. Las actividades cotidianas que más felicidad nos dan son (y por este orden):

1.      practicar sexo

2.      hacer ejercicio

3.      escuchar música

4.      charlar

La que más, con mucha diferencia de la segunda, es practicar sexo.

Y por último algo que también sabemos a nivel experiencial pero que nos resistimos a aceptar a nivel racional: las experiencias nos hacen mucho más felices que comprar cosas.

Ser felices es cómo hacer dieta, sabemos que es lo que tenemos que hacer para lograrlo, solo nos queda, el estar dispuesto a hacerlo y ponernos en marcha.

Marisa Hidalgo en CoachYa
Autor/a del post

Marisa Hidalgo

Empresa

Influencia. Transferencia. Transformación. El cambio es una constante en la vida, en nuestro entorno, en las vidas de los demás y en la nuestra. Y cada fase, cada episodio y cada movimiento nos deja algo perceptible o no, que nos influye, se añade a nosotros y nos transforma. A veces es un arañazo, o barriga, o canas, pero otras veces es masa muscular, intuición o sabiduría. Todas son transformaciones y sumadas, son capaces de sesgar el cómo vivimos y viviremos, el cómo progresamos o decaemos. Quizá nos llevaron por un camino que inicialmente no teníamos por qué tomar. Una profesión, una relación, un rol… En Londres, en el verano de 2008 y después de 15 años de exitosa carrera profesional en una multinacional, reconstruí este proceso en mi. Tuve que dejarlo todo y parar, pensar, y buscar qué quería ser de mayor, qué me haría sentir mejor. 15 años de exitosa carrera profesional y aún no lo sabía. Después de 7 años y muchas horas de trabajo personal, entendí que ahora yo podía ayudar a otros a conseguir lo que había logrado en mi: marcar la diferencia. Ahora, es tu turno. Marcar la diferencia.