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Fluir

19-07-2017
Fluir

Mihaly Csikszentmihalyi se hizo mundialmente famoso al hacer (y demostrar mediante los resultados de sus estudios) uno de los mayores descubrimientos de las últimas décadas en crecimiento personal: el estado del flujo.

También llamado como “estar en la zona” entre otros, se trata del estado de gracia en el que nos encontramos en algunos momentos de nuestra vida, en los que estamos tan absorbidos en una actividad, que nos perdemos en ella.

Aunque sus investigaciones empezaron en los años 70 y duraron varios años, las conclusiones resultaron tan reveladoras no tanto por los resultados sino por su interpretación de los mismos. Las instrucciones del estudio eran muy parecidas a otros sobre el tema. Se pedía a un grupo heterogéneo de personas que llevaran consigo una agenda durante una semana. Durante esa semana, una alarma sonaba en su teléfono varias veces al día (en horas aleatorias). Cuando saltaba la alarma, la persona debía de escribir en la agenda que estaba haciendo y cómo se sentía al respecto.

La diferencia vino en la forma de leer las respuestas. El procedimiento normal hubiera sido concluir por ej. que a la gente le gusta hacer más una actividades que otras (salir con mis amigos más que trabajar), o que las personas con cierto tipo de trabajo disfrutan más que otras (los artistas son más felices en su trabajo que los camareros). Pero Mihaly fue mucho más allá y se preguntó, que tenían en común las actividades que hacían que la gente fuera más feliz (o que tienen más significado para quien las lleva a cabo). Aunque es obvio que cada uno podemos sentirnos realizados por actividades muy distintas, los resultados demostraron que esas diferentes actividades tenían algo en común. En todas ellas la persona que las lleva a cabo se encuentra en el flujo (estado de actividad en el que sientes absorto por lo que haces).  

Sea cual sea la actividad en sí, este estado tiene 3 características básicas en común:

-        El tiempo vuela: perdemos la conciencia del paso del tiempo. Te has puesto a hacer algo que te absorbe y sin darte cuenta ha pasado la hora.

-        No tienes autoconsciencia: parece que la actividad en si misma te absorbe de tal forma, que no te has preguntado si te gusta o no lo que estás haciendo.

-        Estas viviendo el momento: tu actividad es el centro de tu mente y tu mente no ha podido vagar al pasado o al futuro (como, por otra parte, hace la mayor parte del día).

Por otra parte, para poder entrar en esta zona, la actividad tiene que ser algo en lo que eres bueno, pero al mismo tiempo, tiene que tener un grado de dificultad para ti (no puede ser algo que hagas inconscientemente), tiene que ser retador, de forma que pongas tu mente a trabajar en ello 100%, para poder llevarla a cabo.

Por último, quizás el más maravilloso aspecto del flujo, es que todos los humanos lo hemos experimentado en algún momento en nuestra vida. Además de que esto facilita mucho su comprensión, nos da una pista estupenda para poder traerlo a nuestra vida.

-        Sabemos que cuanto más tiempo pasemos en esa zona, más felices seremos.

-        Sabemos también que actividades nos llevan a nosotros personalmente, a estar en el flujo.

-        Solo nos queda organizar más de esas actividades en nuestra vida para ser más felices.

Marisa Hidalgo en CoachYa
Autor/a del post

Marisa Hidalgo

Empresa

Influencia. Transferencia. Transformación. El cambio es una constante en la vida, en nuestro entorno, en las vidas de los demás y en la nuestra. Y cada fase, cada episodio y cada movimiento nos deja algo perceptible o no, que nos influye, se añade a nosotros y nos transforma. A veces es un arañazo, o barriga, o canas, pero otras veces es masa muscular, intuición o sabiduría. Todas son transformaciones y sumadas, son capaces de sesgar el cómo vivimos y viviremos, el cómo progresamos o decaemos. Quizá nos llevaron por un camino que inicialmente no teníamos por qué tomar. Una profesión, una relación, un rol… En Londres, en el verano de 2008 y después de 15 años de exitosa carrera profesional en una multinacional, reconstruí este proceso en mi. Tuve que dejarlo todo y parar, pensar, y buscar qué quería ser de mayor, qué me haría sentir mejor. 15 años de exitosa carrera profesional y aún no lo sabía. Después de 7 años y muchas horas de trabajo personal, entendí que ahora yo podía ayudar a otros a conseguir lo que había logrado en mi: marcar la diferencia. Ahora, es tu turno. Marcar la diferencia.