Blog

Made in 73

09-10-2018
Made in 73

¿Qué queda de aquella chica de ayer? Pues supongo qué lo que queda de Mecano, La Guardia, La Unión, Azul, Nacha Pop (ninguno somos los mismos sin ti Nacho Vega, allá donde estés) o lo qué queda de Samanta Fox. Siempre quise ser Samanta en alta.

 

Con esto de la edad llevo en crisis desde los 30 años. Ahora, también es verdad, tengo la voluntad de hacer de esta crisis de los 45 una fiesta. Tal es mi propósito que he llegado a pensar que con esto del coaching, la neurociencia, las visualizaciones y las meditaciones, de alguna manera inconsciente he sido yo y el superpoder de mi mente la que ha diseñado y puesto en marcha los conciertos del 2019 de “yo también fui a la EGB, La Gira” para celebrarlo.

¿Qué queda de aquella chica de ayer? Pues supongo qué lo que queda de Mecano, La Guardia, La Unión, Nacha Pop (ninguno somos los mismos sin ti Nacho Vega, allá donde estés) o lo qué queda de Samanta Fox. Siempre quise ser Samanta en alta, siempre quise ser muchas de ellas. Qué fuerte. Ahora me alegro de no serlo, los años han logrado que deje de desear una vida y un aspecto diferente, es más, ahora quiero mi vida, la quiero tal y como es y ahora sé que todo lo que me pasa no es una putada, sino que me sirve para aprender a seguir adelante con más fuerza y energía, como aquellos directos de Danza Invisible.

Viendo noticias sobre La Gira, se nota que los años han pasado por todos ellos. Ojeando al detalle veo cuantos han pasado por cirugía, chapa y pintura. Me los imagino pasando por el punto en el que estoy yo de botox si, botox no pero algo tengo que hacer. No sé, ahora estoy valorando opciones. Algunas sé que descabelladas y peregrinas y que probablemente nunca me haga pero me tranquiliza saber que ante el cambio físico que los años están dejando en mi, también en esto tengo opciones. En general ahora sé que cuantas más opciones tengo más segura me siento y mejor vivo. Vivir sin opciones es vivir muerta, es tener sólo un camino, no tener elección y eso nunca he sabido aceptarlo.

A pesar de todo esto me siento mejor que nunca. Por muchas razones pero sobre todo por haber conseguido desarrollar algunas habilidades que se llaman cognitivas y que no me tienen en la excelencia pero me gustaría mucho. Se entiende estas habilidades como las capacidades que tiene nuestro cerebro para funcionar y trabajar con la información que cogemos de nuestro entorno. En concreto creo ser mejor que en aquellos 80 y 90 porque ahora me paro a analizar cómo estoy percibiendo la realidad, veo, percibo e interpreto las cosas de manera muy diferente y mucho más positiva. Un enfoque diferente me da una realidad diferente. Mi objetivo en mi próxima crisis de los 50 es ser capaz de controlar la manera en la que le informo a mi cerebro de todo lo que me pasa, poder así vivir sin grandes dramas y miedos, aún más presentes ahora que tengo un hijo. Quiero conseguir adaptarme mejor a todos los cambios que seguro tendré en los próximos años, buscar siempre opciones, buscar anticiparme y mejorar. Aún me falta mucho pero apunto maneras. Quiero creer que la plasticidad del cerebro va a jugar a mi favor.

Aquí ando valorando la inversión y mirando vuelos para ir al concierto, volver a aquellos 80, poner mi ego a dormir y reencontrarme a solas con mi esencia.

Chari Gonzalez en CoachYa
Autor/a del post

Chari Gonzalez

Empresa